Dos destinos sudamericanos

Un destino literario


mito10Evita ya está muerta. En el Congreso, una diputada se niega a que Evita sea comparada con otras mujeres célebres de la historia. “Porque todas ellas tuvieron eminentes escritores que magnificaron sus historias. En cambio, ¡no hay ni habrá escritor, por inteligente que sea, que pueda trazar fielmente la historia de las realidades de Eva Perón!”, dice. La anécdota es real. El desafío literario que lanza la diputada tiene sus motivos: toda la intelectualidad de ese tiempo es gorila. Sin embargo, como la sombra terrible de Facundo, Evita encontrará su destino literario. Desde la inefable “mujer del látigo”, con sus resonancias de sexo disciplinario, hasta la canonizada, con sesgos de realismo mágico de Tomás Eloy Martínez. Ineludibles, algunas Evitas: las de Copi y Perlongher, la seducción fálica y macabra. Paradigmática, la Evita “esa mujer”, de Walsh, activando la necrofilia represora. Cada vez que Evita aparece en nuestra escena literaria define posiciones. Y enciende polémicas.
Los dos destinos sudamericanos que Feinmann presenta en su nuevo libro -Evita y el Che– no remiten sólo a los personajes de una pieza musical de Broadway. Habría que recordar que, sobre el final de uno de sus ensayos políticos sobre literatura argentina y política, Viñas está con Walsh, una tarde en el Tigre. Viñas cuenta, socarrón, cómo urden una trama que se anticipa al pastiche de Broadway: Evita y el Che juntos, ¿por qué no? Difícil, la puesta. Pero a Feinmann le gusta –el término es: le apasiona- escribir en este sentido:

La mochila cargada


mito9Tipo raro este Feinmann. Pertenece a la categoría de los anteojudos que son capaces de leer a Hegel sin pestañear una sola vez; nos asombra con sus agudas reflexiones sobre la realidad política y conoce el cine de Hollywood con sabiduría de enciclopedia. Pero además, o quizás antes, es un escritor de novelas y guiones con un gran manejo de la narración.
No es habitual tanta versatilidad. Porque Feinmann no utiliza el arte como un instrumento para expresar sus ideas sino que inventa sus ficciones desde un imaginario que se alimenta de las pasiones y de las conductas de los seres humanos. Como cualquier escritor de ficción.
Recién al llegar a la dramaturgia, Feinmann mezcla los genes y produce un fenómeno extraño en el teatro argentino. Más que extraño, poco frecuente. Olvidado, dirán algunos memoriosos. Asume el debate político y lo convierte en fenómeno dramático con la misma nobleza que otorga a sus narraciones o a sus guiones para el cine. Porque Cuestiones con Ernesto Che Guevara es un texto de fuerte potencia teatral. Y así quedó consagrado en el escenario del Teatro Margarita Xirgu. Porque fue un buen espectáculo, un espectáculo de gran teatralidad. Por supuesto que mucho tuvieron que ver sus hacedores, actores, directores, plásticos y músicos. Son ellos los que generan el fenómeno espectacular, los que producen el hecho artístico arriba del escenario; pero no hay oficiante de las tablas que pueda inventar la teatralidad de la historia, si esa teatralidad no está contenida en el texto. Y Cuestiones con Ernesto Che Guevara es una partitura dramática de fuerte teatralidad.

Dos por uno

Evita y el Che se encuentran en Dos destinos sudamericanos, el libro en que José Pablo Feinmann reúne el guión que escribió para la película Eva Perón y la obra teatral Cuestiones con Ernesto Che Guevara, dos textos que fueron concebidos para ser representados, pero que ahora también salen en busca de un lector. En esta entrevista, el autor reflexiona sobre las coincidencias y diferencias de los dos personajes, sobre sus destinos comunes y sus desiguales orígenes, sobre la herencia de su pensamiento y la vigencia de ambos más allá de la chemanía, más allá de la evitamanía.