Cuestiones con Ernesto Che Guevara

El Che sale del póster para subir a escena

Mito: la obra de José Pablo Feinmann, que se estrenará el lunes, utiliza al guerrillero como excusa para hablar de la violencia.

 

"Cuestiones con Ernesto Che Guevara", según se anticipa, escapa de las características autobiográficas del personaje y rescata las últimas 18 horas de su vida en La Higuera.

"Es la única etapa de la que no hay documentos -afirma Arturo Bonín-. Mi personaje, un profesor de filosofía, es de hoy y tiene la misma edad que Guevara cuando murió."

Treinta años pasaron desde aquel momento. Treinta años para que su figura subiera a un escenario. Treinta segundos de reflexión se toma Bonín, mientras bebe el café.

"Durante un tiempo, el nombre de Guevara era una palabra prohibida y ahora está instalado de nuevo desde un lugar más que nada visual. Tengo un hijo de 20 años y hace tiempo que viene hablando del Che. Cuando le pregunto sobre él, me contesta que era un tipo muy piola, peleador. Es la cosa folklórica, la categoría de mito. Es muy fuerte ver que se toma sólo la forma."

Se juegan escenas donde aparece la despedida de Aleida, su mujer; las discusiones con Fidel Castro, antes de irse a Bolivia; el encuentro con el periodista Herbert Mathews, de The New York Times.

"Es un recorrido por la vida de él desde la actitud crítica del profesor -aclara el actor-. Lo más remoto que se toma es a partir de 1957, cuando él se manifiesta por primera vez marxista. Y en este diálogo no llegan a ninguna conclusión."

Ingresa en el bar Manuel Callau diciendo "Buenos Aires, tu tránsito", que es una forma de justificar el retraso. Se toma unos minutos para hablar de una secuencia de "Gasoleros", como una forma de desprenderse de la agitación del apuro. Se toca la barba, que se dejó para el personaje del Che, y trata de justificarla recordando la última imagen fotográfica, la del cadáver de Guevara, que se pudo registrar.

"No sé si me pongo en la piel del Che -aclara Callau-. Me pongo a defender, desde mis ideas, el momento histórico. No sé si alcanza la posibilidad de nuestro arte para meterse en la piel de una persona como el Che. Es un compromiso actoral. En esta obra vamos a debatir sobre la violencia desde dos posiciones. No es una discusión saldada, como no lo es la de la violencia hoy. No es nuestra intención tomar partido. Lo más rico que nos puede pasar es echarle mano al tema de la violencia hoy y que la gente salga discutiendo acerca de esto. No es una obra setentista, en el sentido de tomar partido y bajar línea. Todo lo contrario."

"El Che actúa como disparador para hablar de la violencia -agrega Bonín-. Creo que nuestro compromiso va más allá, no porque nos animemos a hacerlo, sino porque nadie lo hizo hasta ahora y existe el temor, al ser los primeros, de mostrar las debilidades. Creo que alguien tiene que asumir la responsabilidad de discutir algunos temas. A lo mejor estamos para el cachetazo, y bueno... Son personajes que nos pertenecen."

Discusión histórica

"Hay algunos intentos de tratar con personajes que son nuestros. Sé que David Viñas escribió una obra muy interesante sobre el Che", agrega Callau. "Y habría que escribir sobre Yrigoyen, Alem, Perón, Dorrego, para seguir discutiendo", continúa Bonín.

"Hay una falta de posibilidad de discutir ideas y hay una falta de ideas -afirma Callau-. La aspiración es que algunas ideas-fuerza aparezcan arriba de la mesa y se pongan vigentes para ser discutidas. Si es que estamos capacitados para hacerlo" . El tema, la lluvia, la mesa de café, invitan a continuar hablando y opinando, pero la hora del ensayo, implacable, reclama otro tipo de diálogo, el que se desarrolla sobre el escenario, en un mundo de ficción que se parece mucho a la realidad.

Producción innovadora

El proceso de la producción teatral tiene un derrotero tradicional, fortuito, que se inicia con la elección de la obra y luego del director, los actores, escenógrafo, músico, iluminador, entre otros.

Pagani-Cohen Producciones SRL decidió innovar en este proceso y alteró el circuito.

"Nos interesa hablar de ciertos temas y no de poner obras -explica Ricardo Cohen-. El primero que surgió fue el de la violencia y convocamos a José Pablo Feinmann. Como paradigma de la violencia en nuestros días elegimos a la figura del Che Guevara. Feinmann, que ya había trabajado a Guevara en un guión, elaboró esta idea que llegó a tomar la forma de texto teatral. Con la obra en mano, convocamos a Manuel Callau, Arturo Bonín, Rubens Correa y Javier Margulis, quienes se adhirieron al proyecto."

Esta forma de producir teatro no termina con esta experiencia. Según Cohen, el próximo proyecto, si se concretan las tratativas, incluirá la participación de Rosa Montero para elaborar una obra sobre el tema de la mujer.

 

Fuente: La Nación - 8 de mayo de 1998