Largo viaje de regreso a casa

La NAción - 13 de enero de 1999

 

Largo viaje de regreso a casa

Debut: el director Juan José Campanella, radicado en los EE.UU., llegó al país para estrenar mañana "Ni el tiro del final".

 

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Campanella, de vuelta Foto: Martín Lucesole

 

Por Lorena García

Pisando los 40 años, el realizador argentino Juan José Campanella se puede dar el gusto de comenzar a trabajar profesionalmente en el país.

Apenas llegado de los Estados Unidos -donde vive y ha realizado casi toda su carrera- Campanella asistirá a su primer estreno en la Argentina, mañana, de "Ni el tiro del final" (Love Walked In), hablada en inglés, que busca el clima del film noir , basada en el policial del José Pablo Feinmann, en coproducción con Columbia TriStar y protagonizada por Denis Leary, Terence Stamp y Aitana Sánchez-Gijón.

A su vez, a esos nervios se le suman los de otro debut: acaba de comenzar a rodar, por primera vez en nuestro país, "Acá es así", coproducida con Warner y protagonizada por Ricardo Darín y Soledad Villamil.

El dice que no vino para quedarse. Signado por el acá y el allá, señala que "en los Estados Unidos tengo trabajo y acá todavía no. Tal vez estas películas abran otro panorama en cuanto a inversores en el cine".

Su carrera en los Estados Unidos se hizo con el impulso que le dio su premiada tesis, el corto "El contorsionista", en la New York University, y luego en el Festival de Clermont-Ferrand. Así se abrió camino hacia su primer largometraje, "El chico que gritó pu.." (The boy who cried bitch), que le dio un nuevo impulso. Basada en un hecho verídico, la relación entre una madre y su hijo psicópata tuvo tanta aceptación de público y crítica en los Estados Unidos y en España que le dio crédito ante los estudios para seguir trabajando allá.

Campanella se muestra sincero. Habla de sus primeras frustraciones tras lidiar con el sistema de estudios y reconoce ciertos errores de principiante cuando, después del éxito de su primera película, se sobreexigió tanto que en un año rechazó 47 proyectos "porque me parecía todo hueco. Pero un director tiene que filmar. Buscaba que el segundo fuera mejor que el anterior y me olvidaba que cuando empecé el primero todos pensaban que iba a ser una porquería".

Un tango de cine negro

Así fue como el segundo proyecto para el cine se concretó con "Ni el tiro del final", producida entre el argentino Ricardo Freixa y una división de Columbia que financia películas independientes. "La película es un tango de cine negro", define, rotundo, J. J. Campanella. Está basada en un policial que Feinmann escribió durante el Proceso y situó en Mar del Plata. "El libro original está entroncado en la tradición de la novela negra, eminentemente americana. Pero lo que más me gustó fue el toque argentino de Feinmann. Los personajes se mueven en una área gris de la moralidad que se diferencia del cine clásico", dijo Campanella, quien escribió el guión con dos americanos.

"Ni el tiro del final" (frase del tango "Desencuentro", de Enrique Cadícamo) cuenta la historia de una pareja que busca enderezar su vida. El, un escritor frustrado, pasa sus noches al piano de un bar de segunda monologando sobre la vida y sus miserias (Denis Leary). Ella (Aitana Sánchez- Gijón) compensa con su belleza las falencias de su voz. Un día un millonario les corta la rutina (Terence Stamp). Tras ellos, un viejo amigo del escritor devenido en detective arma un plan extorsivo para alcanzar el éxito y el dinero tan buscado.

Campanella intentó renovar el género film noir con la inclusión de una historia paralela, la historia del primo Matías, que es la que se encuentra ficcionando el escritor cuando comienza la película. Según Campanella, esa estructura le dio más de un dolor de cabeza, ya que un ejecutivo de Columbia, disconforme, propuso un corte distinto que dejó a la película con varios minutos menos.

"Tuvimos un apoyo excelente de Columbia -considera-. Pero ellos sometieron la película a un testeo de mercado. Estas divisiones de los grandes estudios dedicadas al cine independiente están dirigidas por gente que se debate entre lo que creen que el cine arte debería ser y lo que mamaron en los grandes estudios. Existe el prejuicio de que los ejecutivos son unos bestias, que sólo conocen el cine de los últimos tres años y cuya única medida de calidad es la taquilla. Es cierto, pero, por otra parte, hay muchísimo respeto por el director."

Campanella dice que, de movida, pensó la película con Denis Leary. "El estudio eligió a Willem Dafoe, a quien le había encantado el guión, pero finalmente me dijo: "Yo doy como muy malo en cine. A mí me salió malo hasta Cristo". Y para mí fue mejor, porque cada rechazo me acercaba más a Leary. En la primera reunión con Stamp me rodearon todos los fantasmas de Pasolini, Fellini y Wyler. Pero a los cinco minutos ya estábamos trabajando y ahora quizás encaremos otro proyecto juntos, pero sin ningún estudio en el medio".