Los usos de Feinmann - Los Artificios Feinmannianos

Indice del artículo
Los usos de Feinmann
La Obra
Subjetividad y Creatividad
Obra Ensayística
Los Artificios Feinmannianos
El uso del horror
Recepción de su obra
Todas las páginas

Los artificios feinmannianos

El autor parte del uso combinado de artificios, usa herramientas sofisticadas en su producción intelectual, basadas en el uso académico de la narrativa y el uso ficcional del ensayo.  Esta paradoja no es natural ni busca escandalizar los bordes temáticos de la literatura (escribiendo novelas como ensayos y viceversa) sino que es una realidad que refleja la formación de Feinmann y su situación en el mundo. Hay, sí, algunas inclinaciones, algunas miradas particulares, algunas temáticas de preferencia, al elegir costados de la realidad o abordajes sobre el mundo.

Al empezar a leer su obra, pronto se descubre sin ambages que la obra de Feinmann es la obra de quien fuera un joven intelectual hegeliano de izquierdas de los sesenta, con fuertes rasgos de pensador sartriano (en tanto comprometido con las luchas sociales, en tanto no recluido en la Torre de Marfil del pensamiento filosófico) que ha evolucionado incorporando temáticas caras a la realidad local (como el folclore peronista), en un gesto personal que pone todo su aparato intelectual para hacer inteligible la realidad actual y vislumbrar alternativas estructurales a los desvaríos del capitalismo periférico.

José Pablo Feinmann utiliza las armas de su múltiple y diversa producción, forzando las limitaciones de los géneros, llenando sus ensayos académicos con textos ficcionales, escribiendo novelas con contenidos filosóficos, redactando artículos periodísticos que incluyen párrafos de profunda reflexión y generando guiones cinematográficos que no sólo colaboran con la trama de una futura película sino que siempre establecen un parámetro político, como escenario adonde plantar el relato, evitando el tono pedagógico y el discurso panfletario.

Así, yendo y viniendo de un género a otro y combinando los elementos característicos de cada comarca creativa, Feinmann expone su creación como un todo, como un producto que lo representa, como creador complejo, como lector voraz, como persona sofisticada, como ciudadano sensible.

La heterodoxia de la obra de JPF resulta visible asimismo en su producción periodística,  en las que desgrana toda una mirada filosófica sobre los avatares coyunturales de la vida en Argentina y el mundo.  Muchas de esas notas periodísticas (aparecidas tanto en las desaparecidas revistas Humor y Super-Humor como en el diario Página/12) fueron recogidas en distintos volúmenes y forman parte estructural de la obra de Feinmann.

La presencia periódica de sus reflexiones en esos medios le permitió al autor posicionarse ante distintos hechos sociales y mantener un rol de intelectual crítico de las taras sociales, las limitaciones gubernamentales y los desasosiegos de la historia nacional contemporánea.  Los artículos periodísticos suelen ser valoradas y criticados por el mismo aspecto: la inveterada costumbre de combinar comentarios sobre la actualidad con reflexiones filosóficas de profundidad analítica. 

Las limitaciones de los géneros lo arrojan en otros mecanismos, tal como sucedió en “La sombra de Heidegger”, obra creada por Feinmann con formato de novela, al descartar el intento de abarcar la polémica por el nazismo del filósofo alemán desde  el formato del ensayo académico.

En esta obra, Feinmann combinará  el análisis político, la reflexión filosófica, el costado biográfico, los mandatos familiares, la violencia política y el universo que vincula la reflexión con la acción colectiva, jugando con la mutua perspectiva de la realidad de la Alemania nazi y de la Argentina de la Dictadura Militar, combinando las bondades de la novela filosófica con la didáctica del ensayo filosófico y el  page-turner effect del  thriller psicológico.

No sólo la historia personal o nacional son disparadores de la creatividad de Feinmann, sino que una circunstancia política determinada suele generar su producción intelectual, como el caso de la política argentina durante el gobierno de Carlos Menem. En este caso, Feinmann se valió de un doble abordaje, combinando géneros, ya que la farandulización de la vida y la brutal corrupción de la política de la Argentina de los años noventa son abordadas tanto desde la ficción (en “Los crímenes de Van Gogh”), como desde el ensayo (en “Ignotos y famosos”).

Ambos registros dan cuenta del fenómeno político-cultural del menemismo y de su impacto en la sociedad argentina, relatados en clave satírica, con abundancia de costados grotescos que permiten denunciar y comprender el exhibicionismo y la banalidad de una época con profundas consecuencias futuras para la cultura y la política argentinas. “Los crímenes de Van Gogh”, inscripta en el género del policial negro con escenas de terror grotesco, que se sostiene en una doble referencia: los gustos cultos y los populares, como registro de híbrida marca que articula ambos espacios.

Ese gesto será una constante en la obra feinmanniana, desacralizando los géneros adustos, abusando del registro paródico de la realidad omnisciente (la presencia de la cultura de la época menemista es insoslayable en “Los crímenes de Van Gogh”), trascendiendo los códigos de la modernidad literaria, entrando y saliendo, en fin, de la ciudad letrada. [1]

En otros casos, como ya hemos señalado, el costado autobiográfico asume un rol central en la producción de Feinmann, a partir del exhaustivo uso de la figura de Pablo Epstein como alter ego.  En una ajustada y profunda autobiografía personal como generacional, JPF se interroga sobre su pasado, el dolor frente a las pérdidas en la vida, los errores políticos de su generación, los desencuentros de la historia nacional y los límites de la producción filosófica europea. Estos rasgos persistentes en sus obras adquieren la categoría de centrales en los dos libros fundamentales en su producción ficcional que ya abordáramos: “La astucia de la razón” y “La crítica de las armas”. 

En el caso de “La sombra de Heidegger”, si bien se trata de  un novela filosófica (en tanto permite el cruce de dimensiones ficcionales y filosóficos sin ajustarse a un mecanismo limitado como un relato puntual) que aborda la realidad nacional y la historia universal reciente, no queda claro si pertenece a la misma veta productiva de las otras dos novelas.

Para empezar, no está  presente sino circunstancialmente el rol del alter ego con el que el autor hace fungir a Pablo Epstein.  Luego, la cuestión medular de esta novela no es la labor política de su generación y su capacidad de percepción de la realidad nacional, sino que apunta directamente al corazón del pensamiento occidental, en su apropiación de la obra del Maestro de Friburgo, sin beneficio de inventario de su opción por el régimen nazi que asolara Europa.

Alguna de estas cuestiones habían sido abiertas en las otras dos novelas filosóficas (La Astucia de la Razón y La Crítica de las armas), pero esas prefiguraciones serán ahora profundamente abordadas en La Sombra de Heidegger.  Porque en esta obra Feinmann buceará y otra vez sobre la paradójica apropiación de la Modernidad racional de un discurso filosófico que permitió sustentar académicamente un régimen que se basó en una mirada incuestionablemente irracional y reivindicadora del pasado más atávico y violento.

El autor buscará establecer el modo en que una eficiente racionalidad occidental digerirá  una filosofía que aboga por un enfoque metafísico pletórico de ambigüedad (curioso, incluso, de las experiencias orientales alternativas), rescatador de los valores que fundan el orden tradicional más elemental, envidiando la ramplona sabiduría campesina, obsesionado en la búsqueda del Ser - en una disección tan obsesiva que terminará por deconstruirlo-  buscando un Orden que brinde lógica a la existencia humana en la Tierra,  limitándose a encontrarlo en el lenguaje.


[1] Este es el enfoque de María José Punte en su trabajo “Saliendo y entrando de la ciudad letrada”, ponencia leída en el I Congreso Internacional Literario en la Globalización, Buenos Ares 2006.