Los usos de Feinmann - La Obra

Indice del artículo
Los usos de Feinmann
La Obra
Subjetividad y Creatividad
Obra Ensayística
Los Artificios Feinmannianos
El uso del horror
Recepción de su obra
Todas las páginas

La obra

La producción intelectual de JPF es diversa, como consecuencia de la riqueza de su formación académica, estética y política, una  Ausbildung que reconoce variadas fuentes.  La trama compleja de su producción y la combinación de costados interpretativos hace a la obra de JPF un elemento imprescindible en la cultura argentina contemporánea, cumpliendo un rol de marcada significación en la formación política e intelectual de varias generaciones de argentinos.

Su obra ha colaborado con la transculturación de temáticas propias de los años sesenta a los contenidos y las circunstancias actuales, reivindicando posturas que se originan en el pasado reciente (el peronismo revolucionario, la historiografía revisionista, el hegelianismo de izquierda, cierto marxismo de la periferia, una marcada vocación por la estética de la industria cultural occidental, la vocación sartriana de negar la realidad impuesta y el rol del intelectual comprometido) para insertar esos contenidos en un campo de referencia que incluye todos esos ámbitos combinados de manera elegante, a partir de una lógica cultural que apela a la ética y reivindica la rebeldía política, actualizando las formas y el contenido a una realidad distinta de la original.

¿Por qué hablamos de los usos de Feinmann?  Por que a través de su labor, JPF cumple un destacado rol como traductor entre distintas sensibilidades estéticas, vivencias generacionales y escuelas políticas, mediante el despliegue de un formidable aparato interpretativo pletórico de recursos estéticos y conceptuales. Como escritor, conforma una gran producción intelectual destinada al trasvasamiento generacional de los principales conceptos teóricos propios de la izquierda nacional de los años sesenta y los adapta en un contexto sustancialmente distinto, sin que pierdan su capacidad de generar reflexión y/o rebeldía y sin anquilosar su discurso en el recurso nostálgico de un pasado militante glorioso.  Su múltiple obra, en definitiva, ha sido usada para generar polémica, adaptar consignas, interpretar la realidad, emocionar, denunciar, pensar sin condicionamientos.

Feinmann es bien consciente de los graves errores de su generación, la falta de tolerancia originada en los sectarismos políticos, la angosta formación intelectual y el fanatismo militarista de la “opción por los fierros” en la radicalización de la militancia revolucionaria, pero destaca la voluntad política en la búsqueda de un cambio radical, la práctica de la militancia y el compromiso personal de su generación.

Este papel desempeñado por Feinmann fue especialmente valorado por la generación que –nacida en los años sesenta- alcanzara la madurez política en la Primavera Democrática de los tempranos ochenta.  De tal modo, dos libros claves –“El mito del eterno fracaso” y “La creación de lo posible”, editados por la mítica Editorial Legasa- que recopilaron los artículos publicados inicialmente en la Revista Humor Registrado, sirvieron como mapa intelectual para hacer inteligible los rasgos políticos de la salida de la Noche Dictatorial y los resignados límites que le ofrecía el pragmatismo político a los desbordes de la militancia juvenil (excesos de demanda, en la jerga oficial de la época) en los titubeos de la Democracia Temprana, bajo el patrón conceptual de preservar la gobernabilidad.