Castañeda, Alvarez, Arlt y Dolina

Artículo publicado en “La Trama de la Comunicación” vol. 7, Anuario del Departamento de Ciencias de la Comunicación, Facultad de Ciencia Política y RR. II., Universidad Nacional de Rosario.


Castañeda, Alvarez, Arlt y Dolina

Ironía y costumbrismo en tiempos de oscuridad

Por Guillermo Ghergo
Trabajo final presentado a la cátedra de Periodismo y Literatura - Bajar archivo pdf


PARTE PRIMERA


1-

Arlt, cronista del 30
Buenos Aires, 6 de septiembre de 1930. Uriburu de halla instalado en la Casa Rosada por un golpe de Estado que sería el primero de una larga serie que llegará hasta los comienzos de los años '80. Hacia atrás de este día podemos ver que, ya desde 1929, la "belle epoque" argentina llegaba a su fin. Hacia delante veremos instalarse un orden conservador que dio lugar a una década infame (que no tardará en repetirse) en nuestro país.
Presagiando lo que pasaría en ese trágico día de la historia Argentina, Roberto Arlt le "hacía decir" al Mayor dos años antes: "El ejército es un estado superior dentro de una sociedad inferior, ya que nosotros somos la fuerza específica de un país".1 Es por estos dichos del personaje de "Los siete locos" que el autor se ve obligado a aclarar al pie de la página que:"Esta novela fue escrita en los años 28 y 29 editada por editorial Rosso en el mes de octubre de 1929. Indudablemente, resulta curioso que las declaraciones de los revolucionarios del 6 de Septiembre coincidan con tanta exactitud con aquellas que hace el Mayor y cuyo desarrollo confirman numerosos sucesos acaecidos después del 6 de septiembre".2
Sin embargo, no son los sucesos políticos y económicos los que se constituyeron en objeto de descripción y análisis de las obras de Roberto Arlt. Si Arlt es considerado cronista de una época, la del '30, se parte del momento en que sus escritos dejen de tomar la crisis como una abstracción y comienzan a centrarse en la realidad cotidiana. "Arlt, en su literatura, no pintó la crisis argentina de 1930 sino la crisis más general que está vinculada a ella: la de un estilo de vida".3

Son sus personajes los que nos presentan el escenario de la vida y las costumbres argentinas de la década del '30. Esos personajes, son como explica Pedro Orgambide, los "Tipos de Arlt",4 una especie de intermedio entre las personas que el autor ve en las calles y los personajes que inventa al sentarse a escribir.
Sus aguafuertes son las que mejor demuestran la construcción de estos "tipos" o personajes probables de existencia real. Escritas entre 1928 y principios del '40, estas notas costumbristas publicadas en el diario "El Mundo", dan cuenta de hombres y mujeres que viven en una época de autoritarismo, crisis, "falsificación histórica". Pero no se trata del hombre en general, sino "de aquel que Arlt conocía tan bien, el "hombre medio", no solo por su estrato social, sino por la medianía anímica, por su afán de ubicuidad que caracteriza al conformismo".5
Comerciantes, relojeros, componedores de muñecas, solterones, celosos, vagos en todas sus variantes (el que se "tira a muerto", el esgunfiado, el squenun...), mujeres trabajadoras y muchachas autoengrupidas que dejan escapar a "novios zonzos"; son algunos de los arquetipos arltianos que recorrieron las calles porteñas al ser retratados en las páginas del diario.


2-

Las condiciones sociales de producción
A propósito de "Aguafuertes porteñas"
Las aguafuertes arltianas se constituyen en el más fiel retrato y registro de un tiempo y un lugar. El repaso de sus condiciones sociales de producción, se ha hecho necesario para luego hablar de las lecturas que hoy podemos hacer de ellas y de cómo otros autores han realizado retratos costumbristas similares en otros años, pero bajo condiciones sociales no muy diferentes.
Si queremos comprender una obra es necesario que no dejen de ser considerados "en primer lugar la producción, el campo de producción y la relación entre campo en el cual ha sido producida y el campo en el cual es recibida o, más precisamente, la relación entre posiciones del autor y del lector en sus campos respectivos".6
Quien formula esta idea, en coincidencia con Jauss y su teoría de la recepción, es Pierre Bourdieu. Con esto, ambos quieren explicarnos que nuestras lecturas son siempre el resultado de una "concretización" que se da cuando se cruzan dos horizontes: el de la producción de la obra con el de la realidad del lector y su comunidad.
Los tiempos de Roberto Arlt y sus obras fueron los que ya mencionamos. Una "década infame" que marcó profundas transformaciones en la ciudad y sus habitantes. Nuestros tiempos parecerían coincidir en algunos aspectos: la "década infame" comenzada en los 90 no quiere terminar y muchos de los fragmentos de las obras de Arlt parecen escenas de esta época.
Lo que haremos a continuación es un repaso por la producción arltiana que bien podría haberse escrito desde la realidad de los noventa.


3-
La vigencia del discurso arltiano


Buenos Aires igualito que en los tiempos de Roberto Arlt.
Fito Páez (Paranóica Fierita Suite)


Si hemos comenzado este punto con un fragmento de una de las canciones de Fito Páez, es porque es él quien no ha dejado de insistir con la vigencia de las obras de Arlt en esta época. Este músico rosarino ha llegado a cantar que busca su "piedra filosofal en los siete locos" (Cadáver exquisito) o, en otra canción, "(tengo) un libro viejo de Roberto Arlt que no me deja en paz" (Tengo una muñeca que me regala besos).
Desde el periodismo, José Pablo Feinmann también ha rescatado el capítulo "Ser a través de un crimen" de Los siete locos para explicar la relación exclución-delito cada vez más presente en nuestras sociedades. En un articulo publicado en Página/12, y que luego formó parte de su ensayo "La sangre derramada", Feinmann escribe: "Erdosain concibe una idea grandiosa: cometer un asesinato. Si lo hiciera, todos lo códigos del mundo se habrían escrito para él; su acto lo convocaría (...) De mísero personaje sin linaje, sin historia, pasaría a convertirse en heredero de Caín. La violencia ha crecido en las ciudades y en los suburbios. El modelo neoliberal ocluye la posibilidad de cambio, un sistema tan cerrado termina por explotar. Para un excluido del sistema del libre mercado basta comprar un revólver para transformarse en delincuente y sentirse otra vez incluido en la sociedad que lo había expulsado como ciudadano".7
Por su parte Leandro Modelo, También en Página/12, ha afirmado que Arlt aparece más apropiado para los 90 que para los 70 "cuando se lo ideologizó como escritor popular"8. Esto es porque, según Modelo "su utopía no es social sino técnica: gira sobre el crecimiento de las máquinas creadas por una legión de inventores pobres y anárquicos (...) Muy acorde con la utopía ideológica noventista, que aparece bajo la forma del desorden y el crecimiento anárquico de las tecnologías".9 A partir de esta idea del periodista de Página/12 podríamos encontrar un paralelismo entre, por ejemplo, las esperanzas que Erdosain inducía a los Espila diciéndoles que con sus inventos iban a "salir de esta horrible miseria"10 , y los diseñadores de páginas web que sueñan en convertirse en millonarios de la noche a la mañana.
Otro síntoma de vigencia arltiana: la aguafuerte "¿Quiere ser usted diputado? El discurso propuesto por Arlt para que cualquier candidato a diputado tenga éxito, es la "letra chica" de muchas plataformas políticas actuales.
Son muchas más las páginas de Arlt que dan cuenta de su vigencia, pero para concluir quiero resaltar otra de ellas que resulta interesante para pensar desde esta época. Hoy, muchos programas de televisión nos proponen que, para llevarnos millones de pesos, tengamos que mostrar nuestras miserias humanas en pantalla o bien irnos a una isla desierta a eliminarnos unos a otros como si se tratara de la "supervivencia del más apto". Estas imágenes terroríficas de la contemporaneidad, muestran continuamente nuestra necesidad de ser humillados como participantes y espectadores. Tal vez Erdosain sea quien mejor entendía el asunto: "los hombres están tan tristes que tienen la necesidad de ser humillados por alguien...".11


PARTE SEGUNDA:


En una historia de la denuncia y del periodismo de investigación, Carlos Del Frade nos cuenta que en el año "1779 quedó marcado el camino de la construcción del presente a través del discurso del poder".12 Es en ese momento en que surge una época de falsificación histórica caracterizada por la censura, el autoritarismo y el poder restrictivo. Nos cuenta también Del Frade que "las urracas" eran unas hojas volantes que eran colocadas en las puertas por personas anónimas con el fin de "criticar el monopolio español".13 Esos personajes, esas voces disidentes no tardaron en ser descubiertas y censurados. Sólo podía tener lugar "lo oficial", el orden establecido. De esas rebeldías surgió "un código que se repetiría en las distintas etapas de la censura: la ironía".14
Al respecto Mijail Bajtin ha escrito mucho. En sus estudios sobre la cultura popular en la Edad Media nos explica que, al prohibirse la risa en los "medios oficiales", ésta se hacía en un lugar fuera de esos límites. Por ejemplo en la literatura recreativa. "La seriedad es oficial y autoritaria, y se asocia a la violencia, a las prohibiciones y a las restricciones (...) la risa por el contrario, implica la superación del miedo. No impone ninguna prohibición. El lenguaje de la risa no es nunca empleado por la violencia ni la autoridad".15
A demás de la ironía, el costumbrismo aparece como otra manera de resistir a lo oficial, al orden establecido. Las notas periodísticas que se encargaban, en distintas épocas, de retratar costumbres, de contar vivencias cotidianas, alejaban a sus lectores de las noticias y políticas únicamente oficiales. Por otro lado, al partir de las pequeñas cosas, de los sucesos minuciosos de la cotidianeidad se nos presentan como lo opuesto de los hechos de la Gran Historia Oficial (con mayúsculas).
Después de las hojas volantes que eran colocadas en las puertas, surgen en Buenos Aires unos diarios de corta duración, pero cargados de humor e impulsado por un fraile llamado Francisco de Paula Castañeda. Ya en el siglo XX, retomando la ironía de estos antecesores e incorporando el costumbrismo, aparecen: "Caras y Caretas", el diario "El Mundo" con sus aguafuertes porteñas y en los '70 "Humor". Esta última fue la revista de la resistencia cultural contra la dictadura del 76. No por casualidad llevaba ese nombre y la editorial que la publicaba tampoco se llamaba "La Urraca" azarosamente.
Caras y Caretas tenía como director a José Sixto Alvarez, alias Fray Mocho. El Mundo vendía miles de ejemplares cuando se publicaban las aguafuertes de Roberto Arlt. Y en humor se hacían notar las crónicas del Angel Gris de Alejandro Dolina. De esta manera, Alvarez, Arlt y Dolina no sólo se acercan por "cruzar" periodismo y literatura, sino también, como veremos, por incluir en sus escritos la ironía y el costumbrismo como forma de oponerse al status quo.


Francisco de Paula Castañeda:
Desde el 2 de abril de 1819 al publicarse "El Americano", un diario dirigido por Pedro Feliciano Cavia que abordaba temas políticos a favor de los unitarios y propulsaba la desaparición de los conventos. Es por este último motivo que en un año después aparece "El Despertadot Teofilantrópico Místico Político", la primera publicación del sacerdote Francisco de Paula Castañeda, quien editó numerosos periódicos con nombres estrafalarios: el Gauchi-Político, el Paralipomenon del Suplemento del Teofilantrópico, el Desengañador del Gauchi-político. Con estas publicaciones combatía al liberal Cavia con el recurso que antes mencionábamos: la ironía. A su vez. Cavia sacó "El Imparcial" con el objetivo de seguir peleándose con Castañada, hasta llegar a contar detalles de la vida íntima del religioso.

Castañeda sigue publicando sus obras periodísticas que van a circular en los tiempos de Rivadavia con nombres aún más irónicos: "La Matrona Comentadora, de los cuatro periodistas" y "Eu no me meto com ninguem".
En uno de estos periódicos Castañeda proponía que así se rezase el Credo: " Creo en Dios padre todopoderosos, creador, y conservador de Bernardino Rivadavia y en Jesucristo redentor de Rivadavia que está actualmente padeciendo en Buenos Aires muerte y pasión bajo el poder de Rivadavia. Creo en el Espíritu Santo cuya luz persigue Rivadavia. Creo en la comunión de los santos de cuya comunión se ha pasado Rivadavia. Creo en el perdón de los pecados que no tendrá Rivadavia mientras niegue la resurrección de la carne, y la vida perdurable. Amén".


Fray Mocho:
El 8 de octubre de 1898 sale a la calle el primer número de "Caras y Caretas", una creación de Fray Mocho y los españoles Enrique Pellicer y el dibujante Manuel Mayol. Esta semanario "festivo, literario, artísticos y de actualidades" representó la madurez del humorismo político y fue el que introdujo innovaciones tipográficas y publicitarias para la época.
Fray Mocho colaboró semanalmente en Caras y Caretas con cuentos que se alejaban de los personajes políticos de ese tiempo, y se acercaban a las costumbres populares de Buenos Aires.
Según Miguel Cané "sus personajes no sólo hablaban como estamos habituados a oír hablar en nuestros campos, calles o casas, sino que sentían y concebían las cosas, como la sienten y conciben (...) los diversos tipos sociales de nuestro país".16
Fray Mocho con su reconocimiento de los modismos, y de la lengua de la clase media y baja (la de los comerciantes, los orilleros, los sirvientes, la gente de suburbio, los hampones, los empleados) tenía fijada su mirada en lo popular. Y es a partir de ello que frecuenta el vos, casi nunca el tú. Alvarez se integra con el hombre y es así como logra su perfección idiomática. "Es el caso (...) de Arlt. Fray Mocho conjuga el sentimiento del pueblo y, con su levísimo y sutil humor, acoge defectos, sus vacilaciones, sus alegrías, sus impulsos, sus debilidades".17
Por otra parte, cuando relata los hechos del "submundo" de Buenos Aires, no acusa sino que siente cariño por el que sufre por el que mata o roba; "y si la monstruosidad estalla, entonces la cubre con un velo irónico".18

Sus cuadros de costumbres bonaerenses explotaron el lenguaje callejero y el ambiente del conventillo y el suburbio. Todo ello con su herramienta más poderosa: la fina ironía dispersa en las páginas de "Caras y Caretas".


Roberto Arlt:
Con sus "Aguafuertes Porteñas" hizo vender más de medio millón de ejemplares a "El Mundo". En sus aguafuertes recupera y reconstruye personajes, lenguajes y anécdotas de la vida urbana, producto de su mirada de periodista y escritor.
"Un conjunto de costumbres, actitudes, creencias, y sobre todo personajes de extracción popular, como así mismo su particular lenguaje, le brindan el material para desarrollar sus notas costumbristas, donde con ironía y sarcasmo pero también con clara indulgencia compone las plásticas imágenes que los representan".19
Si hablamos del "particular lenguaje" de sus aguafuertes, podríamos explicar que Arlt expresaba en sus escritos un "anarquismo discursivo y un retobado menosprecio hacia el sistema cultural oficial, mediante su lenguaje impar".20 De esta manera, ya desde el lenguaje las aguafuertes podrían ser considerados un "discurso contracultural" para la época.
A este ingrediente podríamos agregarle, como ya se dijo, la ironía. Según Pedro Orgambide, Arlt en la crónica se convierte en uno de "los testimonios más fieles de un tiempo de crisis" donde "la risa se enciende entre los laberintos de un tiempo en que la risa es desterrada".21
Como ya se explicó en el punto número 1 de este trabajo, las aguafuertes con su ironía y costumbrismo pueden ser consideradas como textos que, de alguna manera, se opusieron al orden establecido por los poderes de la época y quizás también por ello, hallan tenido tanto éxito y masividad. Las cosas simples que relataban se presentaban como uno de los intersticios o "huecos" que se abrían por fuera de las "noticias oficiales".


Alejandro Dolina:
A demás de haber formado parte del staff de Satiricón (1972), sus crónicas sobre Buenos Aires aparecieron en la revista humor. Hoy conduce "La venganza será terrible", el programa de mayor audiencia de la medianoche porteña, por radio Continental. Sus crónicas de Humor aparecieron compiladas en el libro "Crónicas del Angel Gris" y si bien son historias más fantásticas que las de Arlt y Fray Mocho, no están exentas de buenas dosis de costumbrismo y una alta cantidad de humor e ironía. Esto se nota más en su programa radial donde sus bloques titulados "Las mujeres de hoy no saben cocinar un guiso", "El ama de casa es poco menos que un ser humano" o "Me caso el 7, preparate el 8", atrapan a miles de oyentes de todo el país con historias muy graciosas y sacadas del barrio, de la cotidianeidad.
Su amigo Jorge Dorio afirma en el prólogo del "Angel Gris" que: "mientras Dolina simula hablar por radio está, en verdad, haciendo literatura".22 En ese mismo libro Horacio Ferrer se lamenta que Dolina no haya tenido el privilegio de "haber tomado mates o bebido un café con Roberto Arlt"23 y más adelante agrega: "en la estación de ferrocarril y en la plaza; en casas, ligustros, bares, colectivos, baños, almacenes, y baldíos; en peluquerías, alcantarillas, clubes, roperos, verdulerías, hoteles y gallineros; desde la avenida Castañares hasta Juan B Justo y desde Curapaligüe hasta San Pedrito, a más calles y sitios de barricadas vecinas, Dolina deja algo en claro: Flores -en buenos Aires- es el mundo, porque el mundo entero es, a un mismo tiempo, barrio de otro mundo mayor intuido por sus revelaciones".24
Sus crónicas en revista humor, durante la última dictadura, y su programa radial de estos días, han utilizado y utiliza. Al igual que Mocho y Arlt, costumbrismo e ironía como arma de resistencia.
Presentados los autores, a continuación se realizará una comparación entre ellos a modo de observar como se han referido a los mismos temas, a los mismos lugares, a las mismas costumbres...


Los lugares:
Las obras de Fray Mocho, en todo momento, ubican al lector por las calles y los barrios que ha recorrido. Ejemplo de ello son:
- Instantáneas metropolitanas: "En la calle de Artes, al llegar a Viamonte. Barajada con tiendas y mercerías disfrazadas de baratillos..." "Hoy el Buenos Aires alegre está refugiado en el '20 dil settembro' , y es allí de donde sale para desparramarse por los teatrillos a gozar..."
- Siluetas metropolitanas: "La Chacarita y La Recoleta estaban rebosantes de concurrencia endomingada..."

- El Café de Cassoulet: "Estaba ubicado en la esquina Viamonte, entes Temple, y Suipacha..."
De la misma manera, Roberto Arlt representaba en sus aguafuertes, las escenas que se desarrollaban en lugares no muy lejanos a los de Mocho. El barrio de Flores es muy bien ilustrado por Arlt que ha "callejeado" por "Rivadavia y Donato Alvarez" descubriendo un gran Ceibo o, a unos pocos pasos, el "Café Las Violetas: el único concurrido" (Molinos de viento en Flores). También recorrió el Parque Rivadavia donde observaba, entre la neblina, parejas que desafiaban las bronconeumonías. (Amor en el Parque Rivadavia).
Arlt no dejó de pasar por la calle Corrientes y retratar sus "queserías, los depósitos de cafeína y las fábricas de molinos". (El espíritu de la calle Corrientes no cambiará con el ensanche).
Los ejemplos de visita al barrio y los itinerarios por las calles porteñas, son innumerables en Arlt. Dolina, por su parte, ha situado la mayoría de las crónicas del Angel Gris en el barrio de Flores, el lugar donde habitaban los "hombres Sensibles". Pero también existían personajes de Villa del Parque (Los refutadores de leyendas) o de Palermo ( el músico Ives Castagnino). También las calles porteñas han ocupado sus páginas: "Un asunto que se discute mucho es el recorrido que sigue el Angel Gris. Hay quienes afirman que comienza en Nazca y Gaona (...) Otros aseguran que el primer sueño lo entrega en Boyaca y Avellaneda, y el último en San Pedrito y Bilbao" (El reparto de sueños en el barrio de Flores).
Por último, las payadas en Flores se realizaban, según Dolina, "en el salón de billares Odeón" (Las payadas en Flores).
Tanto Fray Mocho yArlt como Dolina han fijado su mirada en lugares muy "cercanos": el barrio, los bares, las calles, los parques... En esos lugares de Buenos Aires han caminado y se han inspirado para lograr maravillosos retratos.


Las mujeres:
Ellas también han ocupado gran parte de los escritos de los autores que comparamos. En Fray Mocho encontramos a la mujer sufriendo por su marido: "¡Son las madres, son las mujeres, son esas pobres mártires que arrastran su cruz a través del mundo -las minas, como ellos las llaman-, las que les sirven de escudo contra golpes de la suerte! Pueden abandonarlos sus amigos, sus complices, los empresarios (...) pero ellas no les faltaran. Ellas, las mártires de los días de luz, serán el rayo de sol de los días de sombra" (Ellas).
No es muy distinta la mujer que describe Arlt en "La muchacha del atado". Aunque su marido este sin trabajo, o los hijos estén enfermos, ellas, cansadas, trabajan siempre. No han "hecho nada más que producir, producir costura e hijos, eso y lo otro, y nada más" (La muchacha del atado). También Arlt se ha fijado en "La mujer que juega a la quiniela", en "La señora del médico" y en las "nenas" que dejan pasar el tiempo y a los "novios con cara de zanahoria" (¡Atenti, nena, que el tiempo pasa!).
Estas muchachas indiferentes con los hombres, aconsejadas por Arlt en su aguafuerte, tal vez sean las mismas que formaron la "Conspiración de las Mujeres Hermosas" en el barrio del Angel Gris. Dolina nos cuenta que: "una tarde, envenenado por la fría mirada de una morocha en la calle Bacacay, el hombre tuvo una inspiración: sospechó que la indiferencia de las hembras más notables no era casual. Adivinó una intención común en todas ellas. Y decidió que tenía que existir una conjura, una conspiración. El la llamó La Conspiración de las Mujeres Hermosas". (La conspiración de las mujeres hermosas).


Las costumbres:
No son las mismas en Alvarez, Arlt y Dolina. Pero los tres han relatado las tradiciones más arraigadas de los porteños de distintas épocas.
A la hora del té las mujeres hablaban demasiado. Fray Mocho aparentó haber espiado esta costumbre cuando reproducía diálogos tales como:
"-¡No me digas, che!...Estos de ahora no son mozos. ¡Los muchachos parecen que nacieron viejos y de las muchachas no te digo nada! (...)
-Vos las ves a mis hijas que gastan un platal en monadas y en adornos y eso que no puedo acusarlas que sean ahorradoras..." (La hora del té).
Roberto Arlt también parece haber vivido algunas de estas reuniones familiares. Sentada la familia en la vereda, cuando llega alguna visita considerable "la madre o el padre dice: -Nena; traete otra silla." (Silla en la vereda). En la misma aguafuerte las costumbres abundan: "Algunos purretes que pelotean en el centro de la calle; media docena de vagos en la esquina; una vieja cabrera en una puerta (...) un perro que, atacado repentinamente de epilepsia, circula..."
Orientado más hacia los juegos de la infancia, Dolina nos recuerda las "Tácticas y estrategias de la escondida" o "La decadencia de la bolita".
A continuación. Algunos fragmentos del Reglamento de la escondida según Dolina:
- Puede jugar a la escondida un número cualquiera de jugadores. El mínimo es uno. Cabe señalar que en esta caso el juego es espacialmente aburrido.
-La escondida puede practicarse tanto en lugares abiertos como en recintos cerrados.
-Todos los jugadores se ocultan, con la excepción de uno, que será el encargado de buscar al resto. Para dar un tiempo a la elección del escondite (...) el buscador esconderá el rostro contra la pared (...) recitando la seriede números naturales en voz  alta (...) Acto seguido a modo de advertencia deberá declamar (...) 'Punto y coma. El que no se escondió se embroma'...
La lista de reglas sigue con las infracciones y errores, los escondites individuales y colectivos, y la finalización del juego.


Los personajes:
Ya hemos comentado que los personajes de Roberto Arlt son "tipos que están en un punto intermedio entre las personas que ve en la calle y los personajes que inventa.
Esta lógica para la construcción de "tipos" se ve claramente en el caso del "squenun que ha reducido la existencia a un mínimo de necesidades" (Divertido origen de la palabra 'squenun'), o en "los legítimos esposos de las planchadoras (que) usan camisetas caladas" (El hombre de la camiseta calada), entre muchos otros casos.
Fray Mocho hace exactamente la misma tarea. Dentro del mundo lunfardo describe: "Buenos Aires encierra dos clases de pícaros: los naturales y los extranjeros. Los primeros son pocos, relativamente, y menos peligrosos que los segundos, pues que desde los primeros pasos, la policía los conoce y les corta las alas (...) El ladrón argentino es, por lo general, asunto, audaz y emprendedor allí donde no le conocen". (Mundo lunfardo)
En Dolina, los personajes son quizás más fantásticos, menos probables de existir, pero la descripción que hace el autor de ellos es similar a las que realizaron Mocho y Arlt para los suyos.
En su crónica "Apuntes del fútbol en Flores" relata un caso muy típico: "Suele ocurrir en los equipos de barrio que a la hora de comenzar el partido faltan en la vecindad de los potreros (...) Deben jugar en puestos ruines, nadie les pasa la pelota y soportan remoquetes de ocasión (...) Si repentinamente llega el jugador que faltaba, se lo reemplaza sin ninguna explicación y ya nadie se acuerda de su existencia."
Existen sin duda muchos puntos de contacto entre los autores que comparamos. Los desarrollados son sólo algunos, los más importantes.
Para destacar queda, por último, la grandiosidad de los tres al relatar las pequeñas cosas, los lugares sencillos de la cotidianeidad y la posibilidad de despertar una sonrisa de hombres y mujeres en tiempos de oscuridad.


OBRAS ANALIZADAS:


Fray Mocho:

-Instantáneas metropolitanas
-Siluetas metropolitanas
-El café de Coussoulet
-Ellas
-La hora del té
-Mundo lunfardo


Roberto Arlt (Aguafuertes Porteñas):
-Molinos de viento en Flores
-Amor en el Parque Rivadavia
-El espíritu de la calle Corrientes no cambiará con el ensanche
-La muchacha del atado
-La mujer que juega a la quiniela
-La señora del médico
-¡Atenti, nena, que el tiempo pasa!
-Silla en la vereda
-Divertido origen de la palabra 'squenun'
-El hombre de la camiseta calada


Alejandro Dolina (Crónicas del Angel Gris):
-El reparto de sueños en Flores
-Las payadas en Flores
-La conspiración de las mujeres hermosas
-Táctica y estrategia de la escondida
-La decadencia de la bolita
-Apuntes de fútbol en Flores


Para la descripción de cada uno de los autores y publicaciones mencionados se utilizó: "Paren las rotativas" de Carlos Ulanovsky. Ed. Espasa, Bs. As. 1997

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1 Arlt, Roberto, "Los siete locos". Cap.: La Farsa, pag 136. Ed, Altamira. La Plata, Argentina, 1995.
2 Ibídem.
3 Orgambide, Pedro: Estudio preliminar en "Nuevas Aguafuertes Porteñas" de Roberto Arlt. Ed, Hachette, Bs. As., 1960.
4 Ibídem.
5 Ibídem.
6 Bourdieu, P.:"¿Qué es hacer hablar a un autor?" en Intelectuales, política y poder.
7 Feinmann, Juan Pablo: "La sangre derramada" Ed. Ariel. Bs. As., 1998.
8 Modelo, Leandro:"El efecto de Arlt" en Radar libros, Suplemento Literario de Página/12. Bs. As., 2/4/2000.
9 Ibídem.
10 Arlt, Roberto: "Los siete locos". Pág. 179. Cap. "Los Espila".
11 Ibídem.
12 Del Frade, Carlos: "Los gauchos malos de la prensa" (Inédito).
13 Ibídem.
14 Ibídem.
15 Bajtin, Mijail : "La cultura popular en la Edad Media".
16 Cané, Miguel: "Alvarez íntimo". Bs. As., 24 de agosto de 1906.
17 Solero, F. J.: "Perfil de luces para Fray mocho" en "Obras Completas" de J. S. Alvarez. Ed. Argentina, Bs. As., 1954.
18 Ibídem.
19 Retamoso, Roberto: "Crónicas de la ciudad". Apuntes de cátedra.
20 Lindstom, N.: "La elaboración de un discurso contracultural en las Aguafuertes porteñas de Arlt" en Hispanic Journal, Indiana University of Pennsylvania. Marzo de 1980. Vol. 2, N° 1.
21 Orgambide, Pedro: Estudi preliminar, op. cit.
22 Dorio, Jorge: Prólogo del Angel Gris. Ed. Colihue. Bs. As. , 1998.
23 Ferrer, Horacio: Prólogo del Angel Gris, op. cit.
24 Ibídem.