Sudestada nro 85- Diciembre de 2009

"El fondo de mi tristeza es la finitud"

Por Hugo Montero

La obra apasionada de Feinmann, sus novelas, artículos, ensayos y piezas teatrales, aguijonean la historia argentina con el filo de cientos de preguntas que va dejando a su paso. ¿Por qué la historia es una construcción permanente y el pasado, un campo de batalla? En esta segunda parte de la charla, una mirada sobre el final del peronismo y de su líder en los 70, los debates abiertos por el guevarismo y un epílogo cinematográfico.

"Cuando la historia se hace con la violencia... pierden todos. No hay cadáveres buenos y cadáveres malos. Sólo hay cadáveres. Y todo cadáver, todo crimen político es un asesinato. Un insulto a la condición humana”, afirma Navarro, uno de los protagonistas de Cuestiones con Ernesto Che Guevara, la pieza teatral de José Pablo Feinmann donde condensa muchas de sus críticas al guevarismo. En la obra, surge una y otra vez el concepto de las muertes igualadas. “Para Batista y para los militares de la Argentina, eso que usted llama jóvenes con ideales eran canallas. Siempre el que ordena la muerte de otro se justifica diciendo que el otro es un canalla”, agrega el personaje. Una y otra vez, Navarro machaca ante Guevara sus argumentos en contra de la violencia, en contra de buscar diferencias entre el asesinato de un canalla y de un joven con ideales.

Si bien la entrevista no es un espacio de debate, sí resulta un método inmejorable para profundizar discusiones, hurgar en nuevas ideas e intentar conocer la argumentación de un intelectual de la talla del autor de Últimos días de la víctima. Por eso la validez de estas preguntas que siguen, líneas abajo, y que se enlazan con aquellas otras que publicamos en el primer fragmento de esta nota. Por eso, también, la certeza de aprovechar la ocasión para poner en cuestión nuestras propias ideas.

-En La sangre derramada defendés también esa idea de las muertes igualadas, pero es difícil de asumir que no existan diferencias a la hora de comprender y justificar una muerte y otra no. ¿Es lo mismo la muerte de Aramburu que la de Fernando Abal Medina, por ejemplo?... ¿A vos te genera el mismo nivel de irritación, de dolor?

-No, pero debiera, porque claro, yo tengo mis posiciones ideológicas, mis simpatías. Soy un tipo que viene de la izquierda, pasé por la izquierda peronista, por supuesto, con mucho fuego en esos años; después estuve en la organización peronista, después me fui del peronismo y ahora, bueno, en la filosofía, digamos. Pero, qué te podría decir... ¿vos me preguntás si yo me detengo ante la tumba de un tipo que mató y de otro que no mató? ¿Por quién tengo más simpatía?

-No. Lo que planteo es si percibís esas dos muertes como iguales, como parte de la tragedia o si no existen diferencias entre la muerte de un militar genocida y...

-Y de un idealista

-Y de un idealista, digamos.

-Lo que pasa es que, en general, los idealistas se transformaron en represores, en tiranos. Cuando el idealista llega al poder, cuando Lenin llega al poder, por ejemplo; cuando Mao llega al poder, cuando el Che y Castro... Cuando el Che llega al poder, mata a 1.500 tipos en la fortaleza La Cabaña. Los hace fusilar. Eran todos soldados batistianos, torturadores. En mi obra teatral Cuestiones con Ernesto Che Guevara, incorporé los fusilamientos en La Cabaña. Después de cada puesta, se generaba un debate con el público. Y en uno de esos debates, una chica -pocas cosas me conmovieron como eso- se levanta con dudas (¡al fin alguien con dudas!) y dice: “No sé qué decir. Yo lo quiero al Che, pero estoy en contra de la pena de muerte, y hoy me enteré de que hizo fusilar a tanta gente... No sé cómo resolver esto”. Yo tampoco sé... (La nota completa en la edición gráfica de Sudestada Nº85 - Diciembre 2009)