Sudestada Nº 84 - Noviembre de 2009

 

"Uno escribe con sus demonios"

Por Hugo Montero

Del ensayo filosófico a la novela histórica, pasando por el recuerdo cinéfilo y la marca del pasado militante, la obra de José Pablo Feinmann aborda una vastedad de temas que implica todo un desafío a la hora de priorizar una pregunta. ¿Un detective xenófobo en Nueva York, un militar encerrado en un sótano de Timote, un cowboy huyendo de los indios en un western, un país desgarrado por la tragedia? Algo, poco, de lo mucho conversado con un escritor polémico y provocador en esta primera parte.

Flechas, tachones y añadidos, la libreta de apuntes desborda de anotaciones de frente a la entrevista pautada. ¿Por dónde empezar a conversar con José Pablo Feinmann? ¿Por el narrador que acaba de publicar las primeras dos entregas de la saga protagonizada por Joe Carter, un detective privado y asesino a sueldo del Imperio? ¿Por el hacedor de una noficción controversial como Timote, donde Fernando Abal Medina y el General Aramburu se enredan en conversaciones sin testigos, que marcan el ritmo de los tiempos trágicos que vendrán? ¿Por el observador crítico de la historia argentina, que ofrece semanalmente su visión particular sobre el fenómeno del peronismo? ¿Por el filósofo de masas, que cruza y dialoga en sus novelas y en televisión con Hegel, Heidegger y Sartre? ¿Por el cinéfilo voraz, que no puede con su genio e invade cada comentario con una cita hollywoodense? ¿Con el escritor cuyos libros siempre terminan subrayados por el lector en beligerancia, repletos de nuevas preguntas, abierto a cuestionamientos varios y a diferencias insalvables sobre temas como el guevarismo, el papel de Perón en la formación de la Triple A o el accionar de la guerrilla en Argentina? No hay respuestas ni certezas. Pero por algún lado hay que empezar a desandar una extensa entrevista que es puerta abierta al diálogo y, sobre todo, a la polémica.

Un killer llamado Carter

-¿Qué mezclaste para armar el personaje de Joe Carter? Porque es posible detectar allí un cruce de personajes, desde detectives del policial negro a Boogie “el aceitoso”...

-En verdad, Carter surge de mi conocimiento de un personaje clásico norteamericano: el detective privado. Ahí tenemos a Sam Spade de Dashiell Hammett, a Philip Marlowe de Raymond Chandler, a Johnny Fletcher de Frank Gruber; y a ese gran detective macartista Mike Hammer, de Mickey Spillane. Carter tiene mucho que ver con éste último, pero la acción se sitúa en el siglo XXI y el protagonista está muy atemorizado por el Islam. Esta historia es la de un detective norteamericano, asesino a sueldo también, aterrorizado por el Islam, enemigo al que no puede conocer y eso es lo que lo desespera. Para él, es el viento, es inasible, peor que los vietnamitas, a quienes no podía encontrar, no sabía en qué lugar de la selva estaban. Por eso Carter empieza a leer el Corán, y a medida que lo lee, va conociendo a ese dios vengativo con los impíos, y para ellos, los castigos del Corán son muy duros. En realidad, todo occidente es impío para el Corán.

La nota completa en la edición gráfica de Sudestada Nº 84 - Noviembre 2009