El universo Feinmann

Abril 15, 2009

El universo Feinmann

por Eterna Cadencia

 

“Siempre termino siendo el peronólogo. Después
lo van a ver a (César) Aira, que habla de literatura,
y resulta que el escritor es él.”
JPF en una entrevista en Página/12

Martes de Eterna Cadencia

Ayer no fue un día más en nuestra querida librería. Diría más bien que los martes han dejado de ser un día más en la vida de Eterna Cadencia. “Los Martes de Eterna Cadencia” es un espacio que cada vez cobra más vida.

Arrancamos allá por la primera semana de marzo con Pola Oloixarac, la autora del libro más reseñado y discutido del año. Luego vino el gran Abelardo Castillo. Charlamos sobre el presente de las revistas literarias. Matías Fernández entrevistó a Pablo De Santis.

Ayer estuvo José Pablo Feinmann, un tipo de peso, tanto dentro del mundo literario como fuera de él. ¿Y saben qué? Fue un placer, un placer enorme. Como lo vienen siendo todos los martes, aunque el de ayer, y esto lo digo a título personal, fue el que más disfruté.

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Fotos

Feinmann llegó con retraso (el tráfico en esta ciudad es insoportable; el viaje en taxi demoró más de 40 minutos) pero llegó con una sonrisa amplia, lo que por lo menos a mí me tranquilizó. Siempre es bueno saber que el invitado está de buen humor. Lo confirmamos rápidamente cuando Lucio y Patricio le pidieron hacer unas fotos antes de entrar. La idea era jugar con una guía de blogs, recordando aquella famosa frase: que se sentara en la vereda a leer “interesado”. Pero él decidió ir más allá: en una foto le bajó el pulgar a los blogs, en otra se puso como un arquero sosteniendo una pelota. Se prestó con mucha amabilidad y soltura a los disparos de nuestro gran fotógrafo Lucio Ramírez.

Y cuando le contamos que pensábamos publicar tanto las fotos como la desgrabación en nuestro blog, no pudo contener la carcajada.

Tras la sesión de fotos, y con un importante marco de público, empezó la cosa.

El universo Feinmann

Con estas palabras, Patricio presentó la charla:

Feinmann ha publicado 10 novelas y tiene, al menos cuatro -las de Joe Carter- esperando el turno para ser editadas. Preparando el punteo para la entrevista, leyendo y releyendo, caí en cuenta que las novelas de Feinmann construyen un universo. Compacto pero no cerrado. Recursivo pero no autorreferencial. En un rápido punteo puedo mencionar que Ismael Navarro, protagonista de Ni el tiro del final, vuelve a aparecer como personaje secundario en La astucia de la razón, como un amigo no tan cercano a Pablo Epstein. La mujer de Pablo Epstein se llama Teresa Ryan. Y un Ryan, pero ahora Heriberto Ryan, es justamente el director del reformatorio del pueblito de Coronel Andrade en El Cadáver imposible. El Coronel Andrade antes de ser un pueblo fue un militar que se volvió loco y que llevó a su ejército a combatir contra una Pampa fantasma en El ejército de ceniza. Pero Andrade sí existió como personaje histórico: fue Estomba. Y la calle Estomba es una de las calles donde José pasó la niñez y también donde Mendizábal -el asesino a sueldo de Últimos días de la víctima- perseguía a Külpe. Podría seguir así un rato más, pero creo que el punto está demostrado.

Se notaba que JPF tenía ganas de hablar: ni bien terminada la introducción ¡empezó a hablar sin que Patricio llegara a preguntarle nada! Aunque rápidamente se dio cuenta y permitió que Patricio le hiciera una primera pregunta.

La entrevista se centró en su narrativa, aunque naturalmente derivó en otros temas: filosofía, política, cine y ¡hasta de fútbol! Feinmann, tal cual es su estilo, no calló nada. La charla duró cerca de hora y media, y tuvo momentos muy altos que ya disfrutarán en la desgrabación que subiremos en los próximos días. Feinmann fue muy generoso con sus respuestas y muy amable. Supo ganarse a la audiencia.

Miren estos adelantos, JPF habla de Timote.

 

y de Últimos días de la víctima.

 

En ningún momento decayó el interés y creo que del primero al último, todos disfrutamos de la entrevista. Me animaría a decir que él también la disfrutó, y mucho.

Culturoso

Me quiero detener en Patricio, y agradecerle por la entrevista le hizo. Ésta empezó mucho, pero mucho tiempo antes, cuando comenzó a leer a Feinmann, cuando empezó a leer la primera de las diez novelas (¡todas!) que leyó de Feinmann. Que siguió cuando lo llamó para invitarlo a la entrevista y se quedaron charlando 20 minutos de libros y cine. Que continuó en estos días de lecturas y relecturas de un autor que admira mucho, además. Y que desembocó en la preparación concienzuda de un cuestionario que, de hecho, sorprendió a JPF más de una vez.

Ya al borde de las nueve, un aplauso cerrado fue el corolario de una gran velada. Varios asistentes se acercaron a JPF, que firmó muchísimos ejemplares. Después, algunos de los organizadores partieron (imos) raudos a festejar, y dicen las malas lenguas que el alcohol hizo mella en todos los comensales. Pero eso es tema para otro post.