2005

Página12 - 20 de noviembre de 2005

 

El catolicismo ideológico

Por José Pablo Feinmann

 

A Domingo Bresci, sacerdote del Tercer Mundo,
pastor luminoso.

Empecemos por aquí: en 1932, a sólo dos años del golpe ultramontano del general Uriburu, Carlos Ibarguren publica una biografía de Juan Manuel de Rosas. Ibarguren era un nacionalista católico que en su libro La inquietud de esta hora, 1934, daría pruebas de su fogosa admiración por Mussolini, por Hitler. El primer capítulo narra, coherentemente, el nacimiento del Gaucho de los Cerrillos.

Página12 - 30 de octubre de 2005

 

Cómo construir poder

Por José Pablo Feinmann

 

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Si tuviera una fórmula para los días presentes, sería uno de los individuos más codiciados del mundo. Pero se tratará aquí de ubicarnos en una coyuntura y verificar cómo se construyó, en ella, poder. Cómo lo construyó quien por fin se quedó con él. Con esa bestia codiciada que se construye, se atrapa y se defiende.
Si –como tradicionalmente se hace– señalamos al poder como la finalidad de la política, elegiremos una situación nacional estructurada y trataremos de ver quién se equivocó, quién no, y quién por fin se quedó con la parte del león. La coyuntura es una de las más ricas. El ’45. Se sabe que el ganador de esa contienda fue Perón. Aquí no se trata de ver una competencia entre buenos y malos. Esto significa dejar de lado la vieja antinomia (siempre recreada por la estrechez intelectual de quienes se mueven con los ojos en la nuca) peronismo-antiperonismo y buscar una mirada acaso técnica que indague los secretos internos de política. Por último: analizar la creación de poder en el ’45 deberá entregarnos el conocimiento de cómo crear hoy poder.

Página12 - 23 de octubre de 2005

 

Elecciones y democracia

Por José Pablo Feinmann

 

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El voto, elemento central de la democracia, es vivido de distintas formas por el ciudadano. Si así ocurre es porque se presenta con variados rostros. Ante todo, en una primera mirada, el ciudadano siente que votar es bueno. Lo siente o lo sabe. Las dos cosas. Siempre es bueno votar. Siempre algo del pueblo se expresa en una elección. No en vano tan empeñosamente lo han negado las dictaduras. Al punto que la ausencia de elecciones es sinónimo de “dictadura”. Raro que alguna de ellas conceda la posibilidad del sufragio. Entre nosotros fue recurrente la voz cuartelera que decía, de las urnas, lo perenne de su encierro. “Están bien guardadas.” Así estaban ellas, las urnas. Y de eso se jactaban los militares.
La calidad del voto tiene relación directa con la calidad de la democracia. Podríamos, y lo haremos pese a cierta esquematicidad del procedimiento, dividir las democracias representativas en dos tipos: representativas plenas, representativas devaluadas o falsas. En la representativa plena el votante sabe que su voto favorece a quien él vota. O que el representante que él elige llegará al Poder para representarlo y no para traicionarlo, para representar a otro. Cuanto más plena es la democracia más plena es la confianza del votante. Cuanto más plena, más transparente. Cuanto más plena, más limpia.

Página12 - 9 de octubre de 2005

Palabra y silencio de Dios

Por José Pablo Feinmann

 

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Bush tiene una relación tan cercana con Dios como yo con mi perro.
Qué fácil es mentir.
Yo no tengo perro.
Pero la mentira tiene dos partes. Que Bush, dice la primera, tiene una relación cercana con Dios. Yo confesé mi patraña. No tengo perro. ¿Confesará Bush la suya? ¿Dirá: no tengo Dios? No. Con total honestidad dirá: tengo Dios, estoy más que cercano a él, esa cercanía me permite hablar con El, hablar con El me permite representarlo en la Tierra y, sobre todo, ejecutar sus mandatos.
Ha cometido, además, un parricidio. Dijo que él tiene un padre terrenal y otro divino y obedece al divino. Un republicano que niega a su padre. Pero no desde cualquier rincón, desde cualquier esquina sino desde la esquina de Dios, en la que él lo ha encontrado, se ha puesto a un centímetro de su aliento y escucha sus palabras. Desde ahí hasta un republicano puede secundarizar a su padre. “Papá, ni me hables. Yo hablo con Dios.”
Señalar que Dios está en una esquina lleva a establecer, a poner sobre el tapete una frase fundamental de la relación Bush-Dios. Esquina tienen los cuadriláteros. En ellos hay peleas. Hay box. Que Dios esté en una esquina significa que está en la de Bush, dispuesto a pelear.
Bush lo dijo: Dios no es neutral. Está en una esquina: la del texano brutal que transformó el mundo en un ring. En esta pelea apocalíptica, Dios ha elegido. Bush también. Se trata de una mutua elección: Bush eligió a Dios y Dios lo eligió a él. Siempre, claro, según Bush. Porque Dios, que sepamos, no ha dicho nada, siguiendo esa tradición tan suya de perseverar en el silencio.

Página12 - 2 de octubre de 2005

 

Martín Fierro, hoy

Por José Pablo Feinmann

 

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A José Hernández no le agradaba el tono juguetón del Fausto criollo de Estanislao del Campo (1834-1880). Siempre sugirió que Estanislao se había burlado de la inocencia de los gauchos, que no los había tomado en serio. Cierto o no, el poema de Estanislao está lleno de gracia y tiene una mirada chulada sobre sus dos protagonistas. Se trata de un diálogo entre Don Laguna y Don Pollo. En cierto momento, casualmente, Don Laguna menciona al Diablo. Don Pollo se alarma: “¡Callesé amigo! ¿No sabe usted que la otra noche lo he visto al demonio?” “¡Jesucristo!”, se protege Don Laguna. Y Don Pollo: “Hace bien, santigüesé”. Don Pollo relata su experiencia: “Como a eso de la oración/ aura cuatro o cinco noches/ vide una fila de coches/ contra el tiatro de Colón”. Y le cuenta la historia del Fausto de Gounod.

Página12 - 4 de septiembre de 2005

 

Castoriadis, filosofía política y democracia

Por José Pablo Feinmann

 

Uno de los críticos más severos de la democracia en Occidente ha sido el filósofo griego Cornelius Castoriadis. Sus reflexiones tienen que ver con el mundo central que él describe y con el periférico al cual esas reflexiones se aplican. El pensamiento de Castoriadis (que intensamente citaremos) tiene un rigor que proviene de su formación de marxista que ha leído ampliamente a Heidegger. Ve, así, en la destrucción de la naturaleza y, en última instancia, del planeta (¿acaso alguna instancia podría ser más última?) la acción esencial y devastadora del capitalismo.

Página12 - 7 de agosto de 2005

 

Las manos sucias

Por José Pablo Feinmann

 

Hace años –muchos– que no leo ni releo esa obra de Sartre. Tampoco la tengo a mano. No importa: vayamos a lo esencial. El planteo –entre otros– es el conflicto entre política y pureza. Traigámoslo a la Argentina de hoy. Durante estos días, Néstor K viajó a La Rioja y participó de un homenaje al obispo Angelelli, asesinado en esa provincia, asesinado impunemente porque ni por asomo se buscó algún culpable ni nadie (salvo los sectores populares que política y religiosamente lo seguían y lo amaban) se ocupó de la cuestión salvo para oscurecerla: se habría tratado de un “accidente”. K fue claro: a Angelelli, dijo, lo mataron, lo asesinaron por decir la verdad y creer en la justicia. Aquí, el político (K en este caso) se mueve en la zona de la política-pureza. Cosa que hay que valorar altamente, ya que ningún presidente argentino se había tomado la molestia (porque es una molestia, y grande, y es también un riesgo) de decir esa caliente verdad: a Angelelli lo mataron.

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