2000

Página12 - 15 de Enero de 2000

 

La revolución de los otros

1 Periodismo y revolución

Por José Pablo Feinmann



El 7 de junio de 1810 aparece el primer ejemplar de la Gazeta de Buenos Ayres. Es un proyecto de Mariano Moreno, de un hombre que sabe que toda revolución debe estar unida al concepto de propaganda, entendiéndolo como el propósito de los revolucionarios de explicar al pueblo sus fines, los modos y los medios para conseguirlos, quiénes son sus enemigos y quiénes sus aliados. También: qué hay que hacer para estar con la revolución y qué para no estar con ella, es decir, en contra.

Página12 - 29 de Enero de 2000

 

Auschwitz y la filosofía

Por José Pablo Feinmann



El 27 de enero de 1945 --se cumplieron cincuenta y cinco años el jueves pasado-- el ejército soviético liberó a los últimos 66.000 detenidos que permanecían en el campo de Auschwitz. En 1944, Eichmann llega a Hungría, ocupada por los ejércitos nazis en el mes de marzo de ese año, y en menos de seis semanas envía a Auschwitz 450.000 judíos. Nunca habían llegado tantos, así de una vez, al campo de exterminio. El gobierno húngaro colaboró con entusiasmo, con eficacia.

Página12 - 12 de Febrero de 2000

 

Haider. Custodio de los incluidos

Por José Pablo Feinmann

¿De qué hablamos cuando hablamos de Joerg Haider? Hay muchas cosas sobre las que no tiene sentido hablar o perder el tiempo haciéndolo. El señor Haider es un neonazi. (Un concepto que habría que rechazar, ya que beneficia al nazismo con el prefijo neo que sirve para cualquier cosa. Todos son neos hoy, neoconservadores, neoliberales, neonazis, lo cual, al menos para los nazis, es un beneficio demasiado grande, pues convendría decir que un nazi es un nazi, ahora y siempre. Que no existe modo de ser nazi de ayer y nazi de hoy.

Página12 - 25 de Marzo de 2000

 

Pensar y escribir después de la ESMA

Por José Pablo Feinmann

 

25-3-00ESMAFeinmann
¿De qué hablamos cuando hablamos de un quiebre, de una ruptura en el devenir de la historia? Hablamos de algo definitivo: ya nada volverá a ser como era. Luego del hecho histórico que señalamos como quiebre o ruptura, la historia es otra historia. Es la historia que sigue a ese hecho. Es la historia en que ese hecho (presentido, profetizado o temido) ya ocurrió. Adorno y Horkheimer señalaron a Auschwitz como el hecho que quebraba la tradición de la cultura occidental. Siempre (o, para decirlo con rigor, desde la aparición de los campos de detención clandestina en este país, el nuestro) pensé que el dictum adorniano acerca de Auschwitz nos incluía doblemente. Porque nosotros hemos repetido Auschwitz. No importa si en mayor o menor medida. No se puede medir el horror. Desde la perspectiva de las víctimas es siempre absoluto, y nuestra perspectiva es ésa, la de las víctimas, ya que es a partir de ese sufrimiento que hemos aprendido a pensar la historia al modo de Horkheimer: como historia del dolor.

Página12 - 8 de Abril 2000

 

Leer después de la ESMA

Por  José Pablo Feinmann


08-4-00f-esmaSi Antígona, esa mujer que reclama sepultura para el cadáver de su hermano, es tan nuestra, si la sentimos tan cercana, es porque ya no hemos vuelto a leer nada del modo en que lo leíamos antes de la ESMA. Si nos hemos preguntado –con Adorno– acerca de la posibilidad de escribir después de Auschwitz, si trasladando a nosotros esa pregunta nos hemos preguntado sobre la posibilidad de escribir y aun de pensar después de la ESMA, corresponde pensar cómo leer (cómo abordar textos que dábamos por leídos, comprendidos o incorporados a nuestra visión del mundo) después de los horrores que quebraron nuestra historia, que establecieron una ruptura inmensa y de lenta, ardua, dolorosa comprensión. ¿Cómo leer a Sófocles después de la ESMA, cómo leer el enfrentamiento entre Creonte y Antígona sobre el marco de las desapariciones de los cuerpos, de nuestros cuerpos insepultos, y del Estado erigido en ley de la muerte? Es difícil. Sólo podemos saber, inicialmente, esto: la imposibilidad de leerlo como antes lo habíamos leído. Y un imperativo: no someter mecánicamente el texto de Sófocles a nuestra realidad, ya que los dos se desbordan. No estamos ni hemos estado ni estaremos en Atenas. Pero Atenas ha producido obras de arte tan perdurables que nos hablan de nosotros y nosotros hemos producido tales catástrofes éticas que no podemos sino recurrir a cuanto nos sea posible buscando elucidarlas. De este modo, nos convoca la tragedia.

La tragedia Antígona abre con un diálogo entre dos hermanas. El tema del diálogo es un cadáver, el de un tercer hermano, Polinices, a quien el rey de Tebas ha ordenado no enterrar por considerarlo traidor a los intereses que representa, que son los del Estado. Así, Ismene, hermana de Antígona, le reprocha su osadía. “Pero ¡cómo! ¿Es que se te ha ocurrido pensar enterrarlo cuando es cosa denegada a la ciudad?” (Sófocles, Tragedias completas, Cátedra, p. 148). E insiste: “¿Serás capaz a pesar de que Creonte lo tiene prohibido? (...) Fíjate que hemos de morir con la más grande infamia si violando la ley llegamos a transgredir la decisión o las imposiciones del soberano.

Página12 - 22 de Abril 2000

 

Sartre y la literatura

Por José Pablo Feinmann


Para empezar por algún lado: cierta vez, un crítico de música presenció un concierto en el que se ejecutaron el Concierto Nº 3 para piano y orquesta de Sergei Rachmaninov y la Música para cuerdas, percusión y celesta de Béla Bartók. El crítico escribió: “Una composición mira al siglo XIX, la otra al siglo XX”. Las dos obras fueron escritas en el siglo XX: en 1909 la de Rachmaninov, en 1936 la de Bartók. Pero el crítico trabajaba con una concepción de la música como progreso en el tiempo.

Página12 - 6 de Mayo de 2000

 

En busca del sujeto crítico

Por José Pablo Feinmann

 

05-06-00f-sujetoDurante las tres últimas décadas del siglo XX fueron cuestionados conceptos filosóficos centrales de lo que se ha dado en llamar Modernidad o era de las revoluciones. Se decretaron muchas muertes: la de la historia, la del sujeto, la de las ideologías y, claro, la del hombre. Estas actas de defunción fueron llevadas a cabo por los pensadores postestructuralistas, posmarxistas y posmodernos. También podríamos decir: postsartreanos, en la medida en que estas filosofías se organizaron a través de una impecable refutación de los fundamentos de la filosofía sartreana: la libertad del sujeto, el humanismo, la totalidad, la historia.
Sería absurdo negar que las ideas de toda una generación de pensadores no han tenido influencias en nosotros, no nos han entusiasmado por momentos, arrastrado y hasta enriquecido nuestra visión del mundo. A mediados de los sesenta todos queríamos salir de la centralidad del sujeto. Con Althusser se lo intentó desde el marxismo. Se instaló la estructura como centro epistemológico. Oscar Masotta dijo: “Entre la conciencia y la estructura elijo la estructura, pero no desearía olvidar la conciencia”. Hubo que olvidarla ya que quienes continuaron, no ya desde el marxismo, sino desde la lingüística estructuralista, desde la deconstrucción, la descentralización del sujeto y la fragmentación de lo real hicieron devenir arcaica la idea del sujeto, de totalidad, de historia. La conciencia quedó relegada como un viejo cascajo cartesiano.
Descartes, al afirmar al cogito como lo único indubitable, lo colocaba en el centro de la epistemología. Si de lo único que no puedo dudar es de mi duda, de lo único que no puedo dudar es del hombre, ya que la duda es constitutiva del hombre.

Página 1 de 3